Si lo crees lo creas
JAJAJAJAJA!!

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Always

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100000000 Puntos!

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Amor adictivo

Amor adictivo

Cómplices de un amor eterno


Sonia Laboa una mañana, sin levantarse de la cama, dirigió su mano izquierda a lo que había dejado convertirse en una selva oscura, poblada y tupida. Sin meditarlo, comenzó a satisfacerse a sí misma pero terminó por aburrirse y sus movimientos se detuvieron. Miró el techo, cerró los ojos y de inmediato las imágenes de sus ex la recorrieron. Apareció Marta siendo devorada por una serpiente que inyectaba su veneno en los lugares menos comunes. Sara, estrangulada por las piernas temblorosas de aquellos tornados de placer. Audra, volteando su mundo, cambiando las reglas. Ana llenándola de vicios y vaciándola de purezas. Tania envolviéndola con sus gemidos convertidos en gritos. Andreína tragándose sus arañazos. De pronto la imagen de Bianca Torres, una de sus estudiantes, le vino a la mente. Abrió los ojos, agarró la barra de chocolate de su mesa de noche, y los cerró de nuevo. El dulce paseó por sus formas colgantes: sus senos, su barriga con un gigantesco hueco intentando ser ombligo, sus piernas cubiertas de celulitis y su vagina mojada. La recordó mordiéndose los labios, jugando con su pelo, y de repente, un orgasmo la invadió.

 

Le costó pararse de la cama pero lo hizo pues ya iba tarde a clases. Se puso su vestido de puntos negros y agregó accesorios extravagantes, pues estaba decidida a conquistar a la causante de sus espasmos. Necesitaba algo nuevo, algo fresco.

 

La cabina de vigilancia de la universidad algo destrozada, llena de recortes de periódico, encerraba a Franklin Stein. Allí fumaba y veía el trasero a las muchachas que pasaban mientras recordaba el chalequeo que recibía en el colegio a causa de sus modales extraños inculcados por su padre estricto y severo. Su madre, protectora, pasó a ser su única mujer. Esto, hasta que lo tropezó Bianca Torres y lo sacó de sus recuerdos. Se disculpó con su dulce voz y siguió su camino dejándole una sonrisa perfecta y esperanzadora. Franklin quedó hipnotizado y ésta vez no le vio las curvas ni las piernas, que si continúas subiendo la mirada, acabas en la gloria -literalmente-, sino que vio su cabello ondulado bailando con el viento y la forma en que sus pies acariciaban el piso. Lo había tentado. Lo había sacudido y hecho vibrar.

 

Decidió seguirle los pasos dejando un espacio cómplice entre ellos para que nadie sospechara. En su camino, creó un mundo donde él la protegía y la mantenía pura dentro de él. Los dos solos en sus entrañas, debajo de la piel, en un nuevo ser.

 

Sonia no dejó de notar la ausencia de vigilante a su entrada a la universidad y no se detuvo,  sino que siguió presurosa hacia aquellas escaleras solitarias que eran parte segura del itinerario regular de su presa. Como era de esperar, Bianca apareció, más bella que nunca, y se detuvo a hablar con su profesora. Franklin esperó en la parte inferior al escuchar las voces.

 

-Te estaba esperando-

-¿Pasó algo?-

-No- dice pasándole la mano por el pelo –es que quiero besarte en esos labios que hablan y en los que no- la besó de manera brusca y salvaje.

 

Sonia intentó callar los gritos de Bianca cubriéndole la boca y la nariz con sus manos. Tuvo que hacer un esfuerzo bastante grande para acostarla en los escalones y hacer que se calmara, esquivando las patadas que lanzaba la niña. Sonia se asomó a ver si había alguien alrededor y al ver que Franklin, 3 pisos más abajo, empezaba a subir sospechando que algo malo estaba ocurriendo, apretó con más fuerza las salidas de aire de la muchacha y le pidió que se callara. Cerró los ojos unos segundos y sintió cómo se aflojaba el cuerpo que tenía debajo de ella. Los abrió lentamente, retiró sus manos y descubrió la mueca fatal de su estudiante. Tras el cuerpo sin vida, Laboa huyó sin mirar atrás mientras gritaba en su interior «la cárcel hará que este amor se consume para siempre».

Franklin quedó horrorizado frente al cuerpo de su reciente amor. La vio y sonrió. Gracias a alguien, la tenía en sus manos. Acercó su cara y le besó la mueca. Con un poco de fuerza logró meter la lengua en su boca y ésta se desorbitó un poco en la oscuridad. Jugó con sus labios fríos, mordió su lengua tiesa y al cabo de un rato, un líquido caliente se desbordó por sus pantalones. Le cerró los ojos inmóviles en un instante de espanto, y volvió a sonreír. Era suya. Por siempre.

Macho con tetas


Toda la vida me han dicho MACHA. Debo confesar que al principio no lo entendía, luego no lo compartía, hasta que llegó al punto de molestarme de una manera increíble el hecho de ser comparada-igualada a un hombre, pero hoy en día me parece una gran reputación. Después de todo, ser un macho con tetas no es tan malo que digamos.

Por supuesto, tuve que hacer un gran viaje para llegar a donde estoy ahora pero ha valido la pena. Recuerdo que cuando éramos pequeños yo era el monstruo para los amiguitos de mi hermano menor. Me encantaba serlo además. En la mayoría de los casos fue por su propia culpa ya que no sabía defenderse y llamaba a su “perro guardián” para que atacara y devorara a todo aquel que se le acercara, pero en otros momentos yo salía a defenderlo sin ninguna excusa y destrozaba a quien se le ocurriera retarme. Vaya niña ¿no? Luego, para mi desgracia, la gimnasia olímpica me hizo inmune a las emociones. Los golpes que recibía al caer en las colchonetas después de tres piruetas en el aire fueron mi escuela para aprender a combatir las lágrimas. Nunca lloré. Si lo hacía me regañaban cabe destacar, pero nunca lo hice. Me tragaba el llanto y así fui creando una coraza fuerte e imbatible.

El hecho de ser tan distinta a las demás estúpidas que se secaban el pelo y pintaban las uñas, hizo que siempre estuviese rodeada de hombres. ¡Qué no aprendí de ellos! Fui su princesita, pero su princesa negra. Cero rosado, cero drama y cero peo. Era otra cosa. Jugaba fútbol con ellos, tomaba licores hardcore y por supuesto, era su fucking pañuelito de lágrimas cuando se les ocurría “enamorarse” de las catiritas del colegio.

Con ellos siempre fui una opción más no una prioridad. Era la amiga de pinga. La que daba los mejores consejos pero la que ni de vaina tocaban. ¿Saben qué? Fue mejor así. Tuve un curso intensivo súper exclusivo que nadie más recibe de los hombres y me volví una PRO en el arte de seducir, controlar y destrozar al género masculino. Una vez experta en el asunto, comencé a jugar. Dígame cuando me crecieron los senos… ¡Arrasé con todos y empecé a ganar!

Fui una culebra seductora y destructora. Obtuve lágrimas, los ilusioné, descubrí secretos, aprendí trucos… Pobrecitos… ellos ni siquiera lo esperaban.

¿Qué quieren los hombres? Me parecía una pregunta tonta y sabía la respuesta de memoria.

Princesas: No sean estúpidas. Es mi mejor consejo. Es chévere estar a la moda, utilizar agujas en los pies, maquillarse hasta cubrir los más horrorosos defectos y coquetearle a quienes le den la gana, pero no sean idiotas. Utilicen su belleza natural, sépanla manejar. No sólo con eso satisfacen a los machos. Es bonito por un tiempo pero ¿y el después? Coño, lean, siéntense en el piso, limpien sus casas… ¡Ensúciense! A los hombres les encanta una mujer hermosa pero también guerrera.

Gallas: Es divino pasarse la vida leyendo, introduciéndose en mundos posibles y creando universos que les pertenecen, pero eso no es completamente atractivo. No es agradable ir a una reunión entre amigos y que pasen la noche hablando del por qué estamos aquí, de la cueva de Platón o de que las estrellas son bla bla bla. No. Si de verdad pasan el día pensando, sean inteligentes y dedíquense a encontrar temas que involucren al otro. Les recomiendo que vean un buen partido de fútbol, que se tomen 8 birras para que se vayan acostumbrando, que comiencen a depilarse y que de verdad investiguen acerca del arte de seducir. Un macho ama a las mujeres inteligentes pero no le gusta que lo corrijan, que sean sabias en todo momento y que no cierren el pico. Calladitas se ven más bonitas.

Sádicas: Amigas queridas que necesitan dar y recibir placer las 24 horas del día… ¡Déjense de guevonadas! Literalmente. A los chicos les fascina el goce pero les vuelve loco la intimidad, la complicidad y el deseo no cumplido. No se den nunca al 100% por favor. Poco a poco es más divertido. Lo que se hace esperar es más interesante, más sabroso y crea más apetito. Su dignidad como mujer es mucho más valiosa si dejas esperando y si dejas con ganas de más. Confíen en mí.

Rudas: Por supuesto que una mujer que haga deportes, reciba golpes y sea muy experimentada es atractiva, pero un hombre no quiere como pareja a otro hombre. Bueno, no en el caso en el que me estoy refiriendo. Sean coquetas, sumisas y por debajo de la mesa. Sorpréndalos con sus habilidades de chicas toscas, que no tienen nada de malo, pero también tengan su lado romanticón. Caerán como mangos, téngalo por seguro. Una chica ruda con un toque de glamour y seducción es tremendo partido para cualquiera.

En fin, los machos buscan el paquete completo. Un fastidio lo sé. Mi mejor recomendación es intentar “acomodar” ciertas cosas de ti para que tengas más éxito. Y si no quieres, vacila… Seguramente con tu HERMOSA personalidad conseguirás a un papacito que te haga feliz. A las que se atrevan a darle un twist a su vida amorosa les deseo la mejor de las suertes. Sean machas y pronuncien su escote. A mí me funciona.

Edu y yo en nuestra fiesta de compromiso!

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